
Investiguemos
Nova siempre busca conectar la teoría con la práctica. Por eso, en esta sección conoceremos la evolución de la educación, desde la perspectiva de la voz, presentada el 7 de diciembre de 2025, en el Congreso Internacional de la Voz y las Economías Creativas (CIVEC), en Santiago de Chile, liderado por Isa Junca. En este espacio se abordó la evolución de la educación desde la prehistoria y se dio apertura al panel titulado “La voz como profesión: educación, industria y futuro”, a partir de una pregunta clave: si la voz y la comunicación han sido la base de la educación humana desde la prehistoria, ¿cómo formamos hoy a los profesionales de la voz?
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EVOLUCIÓN DE LA EDUCACIÓN
¿Cuáles son los tipos de innovación?
¿Y cómo se relacionan con la educación?
El Manual de Oslo, desarrollado inicialmente para analizar y medir la innovación en el ámbito empresarial, identifica distintos tipos de innovación —de producto, de procesos, de métodos de mercado y organizacional— como motores de competitividad y adaptación al cambio. Con el tiempo, este enfoque ha trascendido el mundo empresarial y se ha integrado al campo educativo, donde la innovación de producto se refleja en nuevos programas y experiencias de aprendizaje, la de procesos en metodologías pedagógicas más flexibles y eficientes, la de mercado en formas innovadoras de comunicar y ampliar el acceso a la educación, y la organizacional en la transformación de la cultura institucional y los roles docentes. En este tránsito hacia modelos educativos más innovadores, la voz emerge como un elemento central, no solo como herramienta de comunicación, sino como vehículo de presencia, vínculo y construcción de sentido en los procesos de enseñanza y aprendizaje.
¿Qué es y qué no es la educación disruptiva?
Los roles en la educación
La innovación educativa, especialmente cuando apunta a la disrupción, no ocurre de manera aislada ni espontánea: se construye a partir de la alineación consciente de tres pilares fundamentales: actores, procesos y entornos. Los actores —docentes y estudiantes— son el corazón del cambio; redefinir sus roles implica pasar de la transmisión de contenidos a la co-creación del conocimiento, donde el docente guía, investiga y acompaña, y el estudiante asume un rol activo, crítico y autónomo. Los procesos representan el “cómo” del aprendizaje y requieren flexibilidad, metodologías activas e interdisciplinarias que permitan adaptarse a contextos cambiantes y a la diversidad de ritmos, saberes y talentos. Finalmente, los entornos —físicos, virtuales y culturales— deben resignificarse como espacios que habilitan la experimentación, la colaboración y la innovación, integrando tecnología, contexto y cultura institucional. Solo cuando estos tres pilares trabajan en coherencia es posible orquestar un cambio educativo profundo y sostenible, como lo propondría Paulo Freire con su educación bancaria. Observemos el siguiente esquema:


Para finalizar, te dejo esta reflexión...





